Apego vs. Libertad: La pelea del siglo

Redacción Editorial Phrònesis

El amor en pareja es un constante flujo de emociones, sentimientos y sensaciones que pueden llegar a enfrentarnos a nosotros mismos: las prioridades, los deseos, los sueños y cientos de asuntos más están sometidos a ponderaciones y balances complejos que nos hacen reevaluar nuestras preferencias a cada momento. Cuando vivimos un amor recíproco y saludable, es sencillo lidiar con estas batallas internas, podemos evaluar a conciencia lo que queremos, cómo lo queremos y cuándo lo queremos. Sin embargo, la cosa se complica cuando el amor se torna dependiente, desconfiado, oscuro y sobrecargado hacia una de las dos partes. 

En ese momento, comienza una fuerte contienda por defender los deseos y prioridades propias versus las de la pareja. Sin importar cuán grande es el amor, debe identificarse vehementemente aquello que nos conviene por encima de las emociones involucradas en la relación. Si no te hace sentir bien, si atenta contra tu esencia, tus deseos y principios, no te conviene; es mejor decir adiós, así duela mucho. Ese es el lado feliz del despecho, la pérdida que merece festejarse. Quién iba a creerlo, hay veces en las cuales el desamor del otro nos quita el peso de la incertidumbre: ¡ya no tendrás que deshojar margaritas! ¡Se acabaron las indagatorias y las pesquisas existenciales! Hay dudas dolorosas que la certeza calma.

Una paciente le comentaba alguna vez en consulta a Walter Riso“Ya no estaba segura de si él me quería y durante meses traté de descifrar sus sentimientos… ¡Cuánto sufrí! Pasaba de la ilusión a la desilusión en un instante…” Y es curioso, cuando me dijo que quería separarse, sentí alivio”. ¿Cómo no sentirlo? ¿Cómo no reconocer que el sufrimiento de ver las cosas como son, crudamente, conlleva algo de bienestar?: “¡Ya sé a qué atenerme!”. 

No todo desamor es malo y no todo amor es sostenible.

Cuenta Walter Riso en su “Guía práctica para vencer la dependencia emocional”, que en otra ocasión, la amante de un mafioso, a quien el hombre utilizaba como si fuera una esclava sexual, tenía que estar disponible veinticuatro horas y vivía amenazada de muerte si miraba a otro hombre. Resulta que el truhán se enganchó con una jovencita de dieciocho años de edad y automáticamente mi paciente pasó a ser una bruja fea y vieja. Cuando ella preguntó qué podía hacer al respecto, la recomendación de Walter Riso fue que se afeara lo más posible, porque había que ayudarle al destino.  Al poco tiempo, la echó a la calle sin miramientos de ningún tipo. En realidad le abrió la jaula y la puso a volar.

Bendito el desamor que le llega a los mal casados, a los mal emparejados, a los que se hacen daño en nombre del amor.

Como estas, hay cientos de historias que muestran la mejor manera de salir triunfante del enfrentamiento entre el “yo” y el “nosotros”. Encontrar la liberación emocional no debe dejarte el alma tan golpeada como a “Rocky” al final de cada una de sus películas. Puedes volar tan alto como puedas y sin sufrir ni un solo rasguño. En la “Guía práctica para vencer la dependencia emocional”, Walter Riso muestrauna forma práctica y poco teórica de amar sin dependencias emocionales, encontrarás ideas y procedimientos útiles para desarrollar destrezas y habilidades a la hora de afrontar el apego afectivo, además de prevenirlo y/o crear un estilo de vida orientado a la independencia emocional. Es hora de levantarte cantar: ¡victoria! en honor a tu libertad en el amor.