“Antes muerta que sumisa”

Redacción Editorial Phrònesis

Soy Laura*, fiel lectora de Walter Riso, reconocido psicólogo clínico que escribe libros y contenidos con los cuales transmite a sus lectores mensajes contundentes, pero en un lenguaje comprensible, agradable y entretenido. En su ‘Guía práctica para no dejarse manipular y ser asertivo’, nos da 14 pasos para evitar la sumisión, saber expresar desacuerdos (decir “no”) y ser asertivo.

Debo reconocer que dudé antes de leer la guía, creí que con su lectura no iba a lograr salir del problema interno en el que me encontraba, pero una vez implementé sus sugerencias prácticas, mi situación mejoró.

Evidentemente la decisión fue mía, pero la fuerza la encontré en su contenido. Hoy quiero compartirles algunas de sus teorías que cambiaron mi vida de forma radical y me llevaron a decir: ‘Antes muerta que sumisa’.

Para empezar es importante definir qué es ser ‘ser asertivo’ en palabras de Walter Riso “significa ser capaz de ejercer y/o defender los derechos personales: decir “no”, expresar desacuerdos, dar una opinión contraria y/o expresar sentimientos negativos sin dejarse manipular, como lo haría una persona sumisa”.

Adicionalmente el escritor nos indica cuatro pensamientos típicos con los cuales se identifican las personas sumisas:

  1. “Los derechos de los demás son más importantes que los míos”.
  2. “No debo herir los sentimientos de los demás ni ofenderlos, así yo tenga la razón y me perjudique”.
  3. “Si expreso mis opiniones seré criticado o rechazado”.
  4. “No sé qué decir ni cómo decirlo. No soy hábil para expresar mis emociones”.

¿Te identificas con uno o más puntos de estos pensamientos? Pues bueno, así me pasó a mí, -por más que intenté negarlo por tanto tiempo- los cuatro pensamientos hacían parte de mi vida diaria y hacían que fuera una persona sumisa. Fue cuando entendí que la sumisión niega el amor. Sí, porque no lo deja fluir, lo aniquila traicioneramente en nombre de la entrega total. Entendí que si te condenas al oscuro mundo de la sumisión, te niegas el placer de recibir dignamente amor.

Me encontraba en una relación de algo más de  tres años; éramos (aparentemente) muy felices y sin problemas; pues como no, si él me tenía totalmente manipulada y yo en vez de ser su pareja, parecía su marioneta. Hacía todo lo que él quería, indirectamente él me daba órdenes y mensajes ‘subliminales’ y yo, como una tonta lo hacía, por miedo a herir sus sentimientos, por miedo a oponerme o a expresar una opinión distinta a la suya. Pero en el fondo sabía que él me manipulaba, me humillaba en nombre del “amor”.

Con la lectura de la guía vine a comprender cómo la defensa de la identidad personal es un proceso natural y saludable. Detrás del ego que acapara, está el yo que vive y ama, pero también está el yo aporreado, el yo que exige respeto, el yo que no quiere doblegarse, el yo humano: el yo digno. Pero, por desgracia no siempre somos capaces de actuar de este modo y es ahí donde, en mi caso, entendí que necesitaba ayuda profesional.

En muchas ocasiones decimos “sí”, cuando queremos decir “no” o nos sometemos a situaciones indecorosas y a personas francamente abusivas, pudiendo evitarlas. Creo que a todos nos ha pasado en algún momento.

Letra tras letra que leía de esta guía, las preguntas que rondaban mi cabeza eran muchas: ¿Por qué sigo soportando los agravios?, ¿por qué digo lo que no quiero decir y hago lo que no quiero hacer?, ¿por qué me callo cuando debo hablar?, ¿por qué me siento culpable cuando hago valer mis derechos? Es ahí, al hallar las respuestas, cuando decido empezar a ser quien soy en la relación, a decir lo que pienso, a actuar como creía conveniente y no pensando en qué era lo mejor para mi pareja. Y sorprendentemente -o tal vez no, ya era de esperarse- empezó la cuenta regresiva de esa relación.

A él no le gusto mi cambio, no supo amoldarse a una relación verdaderamente de dos, a una realción que ya no era llevada a su modo. Nos alejamos y fue ahí donde me dije: “De hoy en adelante, ¡antes muerta que sumisa!”.

¿Permites que te humillen? ¿Los demás te manipulan? ¿Temes ser sincero por creer herir los sentimientos de los demás? ¿Eres incapaz de expresar la ira de un modo socialmente adecuado, de oponerte, de expresar una opinión contraria? Si tus respuestas son afirmativas, esta guía también es para ti.

*Seudónimo


“La asertividad es un punto medio entre el que se arrodilla y el que aplasta al otro. Implica la defensa de los derechos, sin lastimar a nadie”.