¿Amas profundamente o dependes afectivamente?

¿Qué está haciendo mi pareja cuando no está conmigo?; ¿con quién habla tanto por teléfono?; está en línea en WhatsApp y no está hablando conmigo, ¿con quién está conversando?, ¿por qué no me ha escrito?; hace una hora que no me llama, ¿qué estará pasando?… Le necesito cerca para estar feliz y sentir seguridad…

Si te identificas con estas preguntas o frases (o conoces a alguien que se las formula continuamente) presta mucha atención porque puedes estar ante un caso de dependencia emocional. Este problema, que puede tener como consecuencia el fracaso de tu relación actual y de las futuras, se compone de varias conductas destructivas que afectan tu autoestima, tu relación de pareja y hasta tu salud. Es importante que identifiques a tiempo este problema y tomes medidas preventivas para los efectos tóxicos de esta conducta.

Profundicemos un poco más en los aspectos relevantes de este problema emocional. La dependencia se presenta como una adicción que lleva a controlar de cualquier manera a la persona que se tiene al lado, por lo general, quien la tiene busca ser aceptado y satisfacer todas las necesidades de su pareja, queriendo compartir la mayor parte del tiempo con ella o estar en permanente contacto, ya sea por teléfono o a través de mensajes de texto, videoconferencia o por medio de aplicaciones para conversar en línea; este contacto puede llegar a ser excesivo al punto de generar conflictos con el entorno familiar o laboral, en pocas palabras, la persona llega al límite de su paciencia hasta hartarse y verse obligado a terminar con dicha relación obsesiva.