A VECES DEBES ECHAR SAL EN LA HERIDA PARA PODER CERRARLA

«Perdonarte a ti mismo no es ser autocomplaciente o autoindulgente en grado extremo ni tampoco exacerbar tus debilidades para tenerte lástima, es más bien cuidarte y estar seguro de que pese a tus faltas, errores y metidas de pata, podrás comprenderte y aceptarte como eres, sin lacerarte. Perdonarte no es lavarte las manos frente a tus responsabilidades, más bien se trata de meter el dedo en la llaga para cerrarla luego de la mejor manera posible; a veces hay que revolcarse por dentro para salir a flote limpiamente. Observar nuestra verdadera condición sin autoengaños ni maquillajes en ocasiones duele, pero no hay mejor camino para crecer que el realismo constructivo: ver lo que es, sin anestesia, y resolverlo».

Fragmento de “Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz” de Walter Riso

Confrontarte a ti mismo para perdonarte es uno de los pasos hacia la realización personal. Poder dejar atrás los fantasmas del pasado, en paz, es el mejor regalo que puedes hacerte para seguir adelante.