7 Señales que delatan al apego afectivo

Redacción Editorial Phrònesis

Cuando existe apego afectivo, inevitablemente se presenta un vínculo mental y emocional de carácter obsesivo que domina a ciertas personas. Se genera una creencia irracional de que ese nexo proveerá única y permanentemente placer, seguridad o autorrealización. Léase en voz alta: “permanentemente”, como si se tratara de algo indestructible, eterno, inmodificable y profundamente arraigado. Como resultado, quien se apega se convence de que su felicidad solo es posible gracias a la existencia de esa relación estrecha sentimental (adherente o dependiente), de la misma manera,  alcanzar sus metas vitales o tener una vida normal y satisfactoria, serán temas inalcanzables fuera de esta unión.

Quienes experimentan la dependencia afectiva tienen una premisa tatuada en su pensamiento: “Sin él o ella no soy nada”, “si me deja, seré poca cosa” o “no podré sobrevivir ni realizarme como persona lejos de mi pareja”.

Es imposible vivir libre y sanamente con semejante lastre. Entonces, lo que define el apego no es tanto el deseo sino la incapacidad de renunciar al otro cuando debe hacerse y podríamos decir que tal renuncia es conveniente, si el vínculo resulta dañino para la salud mental y/o el bienestar de uno, el mundo y la gente que nos rodea.

Hablando puntualmente del amor,  renunciar a una relación debería hacerse, al menos en principio, cuando:

  • A no te aman,
  • Tu autorrealización vital se ve afectada y
  • Si tus principios se ven vulnerados. (Para ampliar este punto, puedes inscribirte a la conferencia “Es posible amar sin sufir, el arte de amar sin apego.”

¿Al leer esto sentiste cierta familiaridad con tu vida amorosa?¿Has presenciado cómo alguien que conoces es un dependiente emocional empedernido? Hazte los siguientes cuestionamientos para orientarte al respecto, con ellos, podrás realizar un análisis cualitativo de la situación. Procura ser muy objetivo al evaluar y observa hasta dónde se presentan estos síntomas. Si te identificas con más de dos de ellos, debes tener cuidado, es posible que estés ante un caso de dependencia emocional enfermiza, así trates de negarlo vehementemente.

Sufres, literalmente, de apego emocional cuando:

  1. Se percibe una necesidad imperiosa de estar cerca de la persona amada o de sentir amor la mayor parte del tiempo posible. Similar a lo que ocurre con la adicción a las drogas, cada vez parece necesitarse una dosis más alta para poder sentir el mismo ‘placer’.
  2. Se presenta abstinencia manifiesta (es decir, desorganización conductual, malestar, ansiedad o simplemente desasosiego, similar a lo que ocurre con una persona adicta a las drogas) cuando no se tiene o no se brinda manifestaciones de afecto o cuando no se tiene a la persona amada disponible.
  3. Incapacidad manifiesta de controlar la compulsión de estar con la persona amada. Se reduce la capacidad de regular la propia conducta y, como consecuencia, se desencadenan acciones compulsivas, viscerales, sin razonamiento. Es como si estar fuera de sí, se pierdes el control, no solo de situaciones, sino de la vida propia.
  4. Es visible el empleo de mucho tiempo y esfuerzo -tanto mental como físico – para mantener cerca a la pareja y para obtener amor de su parte. Nacen las excusas o cualquier tipo de historia que permita prolongar o generar la presencia del otro.
  5. Ya son evidentes y comprobables los altos niveles de obsesión, preocupación y/o comportamientos vigilantes y controladores desencadenados por el miedo a perder a ese ser fuente del placer/seguridad (temor al abandono, a un engaño, o a la soledad).
  6. Se reducen o eliminan, en quién padece, la asistencia a actividades sociales, laborales o recreativas (reducción hedonista) para estar con la persona amada. Peor aún, se exige al otro que asuma el mismo comportamiento.
  7. Pese a tener evidencias claras de las consecuencias negativas de amar sin límites (v.g. depresión, descontrol, ansiedad, baja autoestima, desorganización conductual, violencia intrafamiliar), se sigue manteniendo este estilo de vida dependiente y se niega a afrontarlo (mucho menos a reconocerlo). Se cree, erradamente, que no se  puede vivir por fuera de esto, que la vida será aún peor (imaginen eso) por fuera de esta situación. Ojos enceguecidos que no ven otra vida posible.