¿Cómo reconocer si soy un dependiente afectivo?

Mi vida giraba en torno a esa persona, le daba prioridad a la relación, todo el tiempo que tenía libre lo disponía para él, solo me importaba estar a su lado. Un día todo cambió; él amaba salir con sus amigos, quedarse en la casa, hacer deporte e incluso le gustaba estar solo. Me di cuenta que estaba sola, no podía ser feliz por mi cuenta, pasaba largas noches en mi cuarto llorándolo y extrañándolo, pero con el pasar de los días, empecé a salir, iba a cine y me iba de fiesta con mis amigos. Una tarde, tomándome un café en mi lugar favorito, estaba revisando mi móvil y encontré un libro llamado Guía práctica para vencer la dependencia emocional del escritor Walter Riso, decidí descargarlo y al leer un par de hojas me sentí identificada con mi historia, así que continué leyendo…

Café tras café, todo se hizo más fácil de entender para mi vida, una de las páginas que más marcaron ese día, fue una que me permitió reconocer que yo sufría de dependencia emocional. Es por eso que hoy te comparto esa página para que la leas:

Guía práctica para vencer la dependencia emocional – Walter Riso

Paso 2. Reconocer la dependencia en uno mismo

Este segundo paso apunta a que aprendas a identificar si posees los criterios para ser dependiente o si muestras alguna tendencia a serlo. Los siguientes puntos te orientarán al respecto. Haz un análisis cualitativo y observa hasta dónde reúnes los requisitos. De todas maneras si posees dos o más de ellos, es posible que estés con un pie en la dependencia.

1. Necesidad imperiosa de estar cerca de la persona amada o sentir amor la mayor parte del tiempo.

2. Abstinencia manifiesta, si no se tienen las manifestaciones de afecto o la persona amada disponible. Es decir, desorganización conductual, malestar, ansiedad o simplemente desasosiego, similar a lo que ocurre con una persona adicta a cualquier droga química a la cual se le retira la misma.

3. Incapacidad de controlar la compulsión de estar con la persona amada.

4. Se emplea mucho tiempo mental y físico en mantenerse cerca de la pareja u obtener amor.

5. Altos niveles de obsesión, preocupación o comportamientos vigilantes y controladores por miedo a perder la fuente del placer/seguridad (temor al abandono, a un engaño, o a la soledad).

6. Reducción de actividades sociales, laborales o recreativas (reducción hedonista) para estar con la persona amada.

7. Pese a tener claras las consecuencias negativas de amar sin límites (v. g. depresión, descontrol, ansiedad, baja autoestima, desorganización conductual, violencia intrafamiliar), se sigue manteniendo el estilo de vida dependiente.

¿Qué descubriste? ¿Te identificas? ¿Dirías que este perfil te define en lo básico? ¿O quizás sientes que tienes esta tendencia? Si las respuestas a las anteriores preguntas fueran afirmativas, debes asumir que sufres de dependencia emocional y, por lo tanto, no te queda más remedio que hacerle frente y vencerla si quieres tener una vida afectiva plena y saludable.

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