4 hábitos que te harán brillar frente a los demás

Redacción Editorial Phrònesis

La vida moderna es un torbellino de ocupaciones caótico, una cosa tras otra desde el primer momento de la mañana hasta altas horas en la noche, una larga jornada dedicada a los demás y tú ni siquiera piensas en cómo quererte a tí misma/o porque no hay un solo espacio donde puedas acomodar un “tiempito” para consentirte; te has olvidado de quererte. 

Sin embargo, te sorprenderías de la cantidad de cosas que puedes hacer para volver a llamar la atención de quienes te rodean mientras liberas un poco de la carga cotidiana que te autoasignaste por tu preocupación de ver a los demás mejor que tú, verás cómo todos comienzan a notar el importante rol que desempeñas en sus vidas. 

Deja que te extrañen

Es normal querer hablar con tu pareja durante el día, si están juntos es porque hay amor, te interesa y quieres saber cómo va su día, si ha disfrutado la comida que prepararon juntos el día anterior, a qué hora llegará a casa, qué le gustaría cenar o si has estado en sus pensamientos. Prueba un día sin llamadas, a lo mucho unos cuantos mensajes por chat, evita detalles, así ambos sentirán que se extrañan, crearás esa sensación de haber tenido un largo día y se encontrarán al final del día ansiosos por hacer conversación al encontrarse. No significa que ya no vuelvas a llamar a tu pareja, eso nunca estará prohibido, solo intenta hacerlo con menos frecuencia. Así, una llamada conservará el elemento sorpresa y harás que te deseen con mayor intensidad.

Ahora, no olvides las tareas de la casa, aunque pueden llegar a ser tediosas, ambos deben hacerlas equilibradamente, sin cargar demasiado en uno u otro. 

Es verdad, los dos trabajan duro y necesitan descansar, pero si hay una comunicación correcta y amorosa, podrán resolver los quehaceres del hogar mientras se hacen conscientes de cuán importante es la ayuda del otro para vivir en armonía. Además, evitarás conflictos desgastantes del tipo: “¡Es que tú nunca me ayudas en nada!”.

Dales autonomía a tus hijos

La ansiedad no es la mejor aliada cuando estás educando a tus hijos. Si tienes esto en mente podrás llamar la atención genuina de ellos mientras forjan un carácter por sí mismos al dejar que resuelvan algunos asuntos por su cuenta. Si crees que tus hijos pueden resolver algún problema sin necesidad de tu intervención, no temas dejar “soltarles” la responsabilidad. No importa qué edad tengan, permíteles ser resolutivos, así tarden más o la solución no sea perfecta; es una excelente técnica para demostrar tu confianza hacia ellos. Del mismo modo, entenderán que tú no siempre debes resolverlo todo por ellos. Estarás fomentando su sentido de individualidad y autosuficiencia, motivarás su admiración por ti, reducirás el agotamiento considerablemente e, incluso, sentirás el orgullo de verlos actuar con autonomía y decisión. Esto te llenará de satisfacción y conseguirás más tiempo para dedicarte a ti.

Deja que tus amigos te atiendan

Salir con tus amigos es uno de los mejores planes para divertirte, pero no debes ser siempre quien organiza todo: los llamas, escoges el lugar donde se reunirán piensas cuál será la mejor comida, lo que beberán, a qué hora se encontrarán, en fin. Este exceso de entusiasmo no es del todo bueno, permítele a alguno de ellos ser el organizador, el anfitrión o quien decide cómo se harán las cosas. Lo bueno de las amistades sinceras son las muestras de cariño, deja que ellos manifiesten libremente su aprecio por ti. Toma con calma cada encuentro y verás cuánto disfrutarás de su compañía tanto como ellos se regocijan con la tuya.  

No te sobrecargues

El compañerismo en la oficina es fundamental, tomar la iniciativa y ser competente en tus labores diarias. Pero ya sabes lo que dicen de los excesos…Si intentas abarcar responsabilidades que van más allá de tus posibilidades o te hacen sentir incomodidad. Querer hacerlo todo solo por escalar una posición o demostrar tu alta efectividad te llevará a finalizar el día destrozada/o. Lejos de parecer amable y profesional, le darás a entender a tus compañeros que pueden aprovecharse de ti: un atentado contra tu bienestar. 

Nadie te va a condenar por decir “no”, es totalmente válido. Es un error querer colaborar por obligación o sólo por “quedar bien” frente a tus compañeros o tu jefe. Más vale tu trabajo bien hecho y a tiempo que miles de tareas ajenas hechas a medias.

No te olvides de ti misma/o ni asumas responsabilidades innecesarias. Cuando comienzas a valorarte una luz se enciende en ti y empiezas a brillar, todos querrán tener la misma incandescencia que te envuelve y ni se les ocurrirá pasarte por alto.

Sin lugar a dudas, estarás generando un ambiente ameno y agradable en todos los escenarios de tu vida y le enseñarás a todos tu verdadero valor. Cuando eres consciente de tus fortalezas, capacidades y permites que tus seres queridos y cercanos las conozcan, forjas un autoconcepto robusto y firme. Si quieres conocer mucho más acerca de cómo amarte a ti mismo sin dañar a los demás, te recomendamos la “Guía práctica para mejorar la autoestima” del psicólogo y escritor Walter Riso, en ella encontrarás la capacidad genuina de reconocer, sin vergüenza ni temor, las fortalezas y virtudes que posees e integrarlas al desarrollo de tu vida para hacerla más saludable y satisfactoria.