3 pasos para convertir tu dolor en aprendizaje

El primer paso para sacarle provecho al dolor y sufrimiento propio, convirtiéndolo en algo positivo para la vida, es reconocer que es posible hacerlo; la opción es clara: puedes optar por llevar tu pasado a tu futuro o dejarlo donde está, y convertir el dolor en una oportunidad para crecer. Si reconoces que tienes esta opción, evitarás caer en el error de autodenominarte una “víctima”, logrando afrontar las dificultades con dignidad y optimismo.  

En este artículo te compartimos 5 pasos que te ayudarán a transformar el dolor en aprendizaje para sacar el máximo provecho a los obstáculos. 

1. Señales de alerta

El primer paso es crear conciencia dentro de nosotros mismos, identificando con honestidad si acaso hay un dolor recurrente. 

¿Cuáles son algunas de las historias que sigues repitiendo, para ti y para los demás? ¿Sueles contar la misma historia desalentadora cada cierto tiempo, como una pareja infiel o abusiva?

Si descubres que repites la misma historia, toma nota y observa si puedes encontrar un patrón en tus conversaciones.

2. Identifica cómo estás regalando tu poder

En situaciones dolorosas del pasado, ¿puedes identificar momentos en los que has cedido tu poder a otros sin darte cuenta?: ¿Cómo permitiste que te trataran en una relación anterior?, ¿Hubo momentos en los que podrías haber sido un mejor socio para ti mismo? ¿Dependías de los demás para hacerte feliz o ser una mejor persona?…

Estos son ejemplos de cómo cedemos nuestro poder a diario, perdiendo por completo el control de nuestra vida y decisiones. Una vez que haces de esta una costumbre, solo puedes esperar más dolor, ya que nadie puede ocuparse de darte lo que necesitas más que tú mismo. 

3. Comienza a tomar acciones positivas

Cuando empiezas a creer en ti mismo es cuando puedes hacer cambios duraderos. Si una mala historia personal tiene o no un buen final depende de ti, no de los personajes. 

Al igual que en la vida, cuando te reparten una mano de cartas es posible que a veces recibas cartas buenas y malas. Pero independientemente de la mano, siempre tienes la opción de jugar bien, y a veces los ganadores son quienes, al principio, reciben malas cartas.

¿Quieres aprender a diferenciar el sufrimiento útil, justificado y constructivo, del sufrimiento inútil, injustificado y destructivo, para así lograr utilizarlo a favor del propio crecimiento personal? No te puedes perder ⬇️⬇️